Yo entré de lleno a aprender el oficio del taco en 2011, pero en realidad el camino empezó mucho antes.
Me crié entre tacos y taquerías. Es el oficio de mi papá, de mis tíos y de prácticamente el 90% de la gente de mi pueblo, San Nicolás Buenos Aires, Puebla. Desde niño tuve incursiones parciales en la operación, viendo, ayudando y entendiendo el ritmo real de una taquería.
No soy chef.
Soy taquero, formado en taquerías desde niño y curtido en la práctica diaria. Por eso conozco el oficio desde adentro: el calor, el equipo, el gas, el corte, la presión del servicio y los errores que solo se aprenden trabajando.
Este curso no nace desde la teoría ni desde la moda, sino desde la experiencia real. Lo que aquí comparto es conocimiento que se vive, se repite y se perfecciona todos los días detrás del trompo.