Vengo de un pueblo donde gran parte de la vida gira alrededor de dos cosas: el campo y los tacos al pastor.
Prácticamente crecí entre trompos, tortillas y planchas. Desde los 6 años he estado cerca de este oficio; primero ayudando a mi papá con cosas sencillas y, con el paso de los años, aprendiendo cada una de las áreas de una taquería.
Alrededor de los 17 o 18 años descubrí lo que realmente me apasionaba: trabajar el trompo. Desde entonces he dedicado años a perfeccionar la preparación de los tacos al pastor, desde el armado y la cocción hasta el corte y cada uno de esos pequeños detalles que hacen la diferencia.
También sé trabajar la plancha, preparar alambres, gringas, bistec y muchos de los clásicos de una taquería, pero el pastor tiene algo especial que, después de tantos años, me sigue cautivando como el primer día.
Hoy quiero compartir contigo todo ese conocimiento que he adquirido durante prácticamente toda una vida alrededor de este oficio. 🌮🔥